El aire que respiramos está cambiando: lo que revela el último reporte del MINAM y por qué las empresas deben actuar hoy
En los últimos meses, el Ministerio del Ambiente (MINAM) y el SENAMHI han publicado reportes que muestran un aumento preocupante en los niveles de contaminación del aire en varias ciudades peruanas, especialmente en Lima, Arequipa, Trujillo y Cusco.
Aunque la contaminación del aire suele asociarse solo al tránsito vehicular, los datos recientes muestran que las actividades industriales, el transporte de carga, el uso de combustibles fósiles y el crecimiento urbano desordenado están elevando las concentraciones de material particulado (PM2.5 y PM10), ozono troposférico y dióxido de nitrógeno.
Estos contaminantes afectan no solo la salud pública, sino también la operación, reputación y cumplimiento normativo de las empresas.
En este artículo te explicamos qué está pasando, por qué es relevante para el sector empresarial y qué acciones concretas se pueden tomar.
1. ¿Qué está pasando con la calidad del aire en el Perú?
Los últimos reportes del MINAM y SENAMHI muestran que:
1.1. Los niveles de PM2.5 superan los Estándares de Calidad Ambiental (ECA) en zonas urbanas
El PM2.5 es uno de los contaminantes más peligrosos porque ingresa directamente al sistema respiratorio.
En Lima, los valores han superado los límites permisibles especialmente en:
- Lima Norte (Pro, Los Olivos)
- Lima Este (Ate, Santa Anita)
- Cercado de Lima
Ciudades como Arequipa y Trujillo también presentaron picos elevados.
1.2. El tráfico vehicular no es el único problema
El reporte muestra que contribuyen también:
- Emisiones industriales
- Quema de residuos
- Actividades de construcción
- Transporte de carga
- Uso de combustibles con alto contenido de azufre
Es decir, las empresas tienen un rol clave en la mejora o deterioro de la calidad del aire.
1.3. La variabilidad climática está agravando la situación
Cambios en patrones de viento y fenómenos como El Niño han generado más días con poca dispersión de contaminantes, aumentando la concentración en el aire.
2. ¿Por qué debería importarle esto a las empresas?
La contaminación del aire no es solo un problema ambiental: es un riesgo operativo, legal y reputacional.
2.1. Mayor fiscalización ambiental
OEFA viene incrementando las supervisiones a empresas con potencial de emitir partículas o gases contaminantes, especialmente en:
- Industrias
- Minería
- Construcción
- Transporte
- Comercios con fuentes fijas (calderos, generadores, etc.)
2.2. Impacto en la salud laboral
Trabajadores expuestos a mala calidad del aire presentan:
- Irritación ocular
- Dificultad respiratoria
- Disminución del rendimiento
- Mayor ausentismo
Esto afecta directamente la productividad.
2.3. Reputación y licenciamiento social
Clientes, comunidades y proveedores exigen cada vez más prácticas ambientales responsables.
Una empresa que no gestiona sus emisiones pierde competitividad.
3. ¿Qué acciones pueden tomar las empresas para reducir su huella atmosférica?
Aquí algunas medidas prácticas y viables:
3.1. Realizar monitoreos de calidad de aire
Los monitoreos periódicos permiten:
- Cumplir normativa peruana
- Detectar fuentes críticas
- Tomar decisiones informadas
3.2. Optimizar procesos industriales
Controlar:
- Emisiones de calderos
- Sistemas de combustión
- Filtrado de partículas
- Mantenimiento preventivo
3.3. Mejorar la logística y flota vehicular
Ejemplos:
- Programar rutas eficientes
- Migrar a vehículos bajos en emisiones
- Control de humos
3.4. Gestionar adecuadamente residuos
Evitar quema de residuos, práctica aún común en zonas industriales.
3.5. Implementar planes de manejo ambiental
Un Plan de Manejo Ambiental actualizado ayuda a ordenar las actividades y cumplir con las autoridades.
3.6. Usar tecnologías de digitalización (BIM, IA, monitoreo en tiempo real)
Permite:
- Analizar datos históricos
- Predecir riesgos
- Modelar escenarios
- Reducir emisiones desde el diseño hasta la operación
La calidad del aire en Perú es un tema urgente. Los reportes recientes muestran una tendencia que debe tomarse en serio, no solo por las autoridades, sino por todas las empresas que buscan operar con responsabilidad ambiental.
Cada decisión empresarial influye en el aire que respiramos.
El momento de actuar es ahora.
